miércoles, 21 de octubre de 2015

Adiós Indonesia

Hace un mes al llegar a la playa de Kuta, en Bali. Allí de pie, otra vez frente al mar y tras un largo viaje, observando el horizonte. La primera página en blanco de un nuevo y apasionante libro se abría ante nosotros, al fin se acabó la espera. Será por eso que metí los dedos en la arena, para ser más consciente, para no perder detalle de nada de lo que se acercaba. La brisa, la marea, la lluvia y las estrellas. El peso de millones de almas concentradas en esta tierra. Y así fue... Desde las profundidades de sus lagos milenarios hasta las cumbres de volcanes aún humeantes, cien horas de viaje en moto,  bus, tren y barco. Un máster en sabores nuevos, olores desconocidos y colores, todos los colores. La tradición,  la magia y los secretos vividos en primera persona por dos que se han dado cuenta de tantas cosas nuevas entre sus mercados, sus templos, ciudades y praderas. Y el contraste, constante y diario, entre la jungla de asfalto con su ruido y desorden; con la selva tropical, tranquila y hostil, silenciosa a veces pero siempre escandalosa por sus sonidos animales. Las sonrisas, el cariño y la humildad recurrentes, que hacen de esta tierra un paraíso y que se debe, más allá de sus recursos naturales, a lo asombroso de su gente. Simplemente, Indonesia. Volveremos...

lunes, 19 de octubre de 2015

Trekking por la selva

Hoy me toca escribir encerrada en una pequeña habitación mientras escucho el bullicio del tráfico que llega por la diminuta ventana. Estamos en Medan, la cuarta ciudad más grande de Indonesia y capital de Sumatra. Abrumados por los coches, la polución, el ruido y el bullicio de este poco atractivo lugar, esperamos a que llegue rápido mañana para poder coger el vuelo que nos lleve a Singapur y reunirnos con Jesús, el primo de Miguel.
Medan supone un contraste importante con nuestro anterior destino, la bella localidad de Bukit Lawang.

Dos días atrás y tras comernos, de nuevo, muchas horas de tansporte en lancha, bemos y autobuses, llegamos al antes mencionado pueblo.
Nuestro plan, hacer una ruta de senderismo guiada por el Parque Nacional de Gunung Leuser, uno de los ecosistemas de bosque tropical más ricos del Mundo, donde aparte de la flora, habitan 8 especies de primates y muchos otros animales. En nuestro caso la idea era poder ver orangutanes en libertad.
Al optar por un día de trekking, no llegamos a conocer el Centro de Alimentación de Orangutanes, instalado en el pueblo para ayudar a estos primates a readaptarse a la naturaleza después de estar en cautividad o haber sido desplazados por la tala, pero al contratar el tour colaboramos con la causa.

Mejor empezar por el principio. Tras el largo camino hata allí y ya oscurecido, nos abordó un amable lugareño, Johnny, que resultó ser guía oficial del parque y nos facilitó alojamiento, a un precio irrisorio, en unas cabañitas con muy buen ambiente mochilero. Seguido de esto, como no, sacó las tarifas de las excursiones. Pese a que al principio nos pareció caro, para los precios que solemos manejar aquí, finalmente aceptamos. Por unos 34 euros por persona teníamos: 1 día de trekking guiado por la selva, permisos y ticket de entrada, comida y fruta, y vuelta haciendo rafting por el río Bahorok. El dinero mejor gastado de mi vida.

Así que a la mañana siguiente, apestando a repelente, partimos a la selva Johnny y Rony (un aprendiz de guía), una pareja de franceses (cómo no), una de alemanes, un estadounidense, Miguel y yo. Empezamos la dura caminata y,  también, a maravillarnos: árboles de látex, bambú, plantas de cacao, macacos, amigables monos Tomas (una especie muy común sólo en Sumatra), mogollón de bichos...y, de repente, un orangután hembra con su bebé.
Estos hombres de la selva (ese es el signifocado de Oran Gutan) sólo pueden divisarse libres aquí y en la isla de Borneo, con lo que nos sentimos super afortunados de estar tan cerca de ellos. Enormes, peludos, fuertes, inteligentes y ágiles, viven en los árboles donde forman una especie de nidos en forma de guaridas. Dicen que no son humanos porque sino les tocaría trabajar.
La extenuante ruta dió para más avistamientos, así como para alucinar con el paisaje, sudar muuuucho y hasta caerme de culo en una ocasión (¡no fui la única eh!). En un claro comimos al más puro Jungle Style, es decir, en hojas de banano y con las manos.
La tarde además de más caminata, nos deparó una visita a una cascada donde pudimos darnos un baño y llegados al río, el momento del rafting.
Con unas improvisadas balsas hechas con la goma de los neumáticos de grandes camiones y previamente habiendo embolsado bien nuestras pertenencias, nos introdujimos en los rápidos. Súper divertido.

En resumen, un día 10 en un sitio 10, rodeados de muy buen ambiente: ¡humano y animal!
Os dejamos una fotos para que os hagáis a la idea.

domingo, 18 de octubre de 2015

El Lago Toba

14 horas no...¡al final fueron 16! Aunque no me extraña. Teniendo en cuenta el mal estado de la carretera Trans-Sumatra y la forma de tomarse aquí la vida, casi me parecen pocas horas: sucesiones infinitas de curvas que nos transportan a aquel Despeñaperros de antaño, sumadas a la noche cerrada y a las múltiples paradas (3 para comer, 1 para rezar y hasta 1 por avería). Lo importante es que llegamos.

Nuestro destino, el pueblo de Parapat, a orillas del enorme Lago Toba. Con una extensión de 1707km2, ubicado en la desmoronada caldera de un volcán inactivo y con 450m de profundidad, es el lago volcánico más grande del Mundo.
Pero no nos bastó con quedarnos allí, tomamos un pequeño ferry a Samosir, una isla formada dentro del lago, en realidad unido a tierra firme por un itsmo. Bastante turística en temporada alta cuando de todos lados del planeta llega gente con ganas de juerga o descanso, la teníamos casi para nosotros solos.

En esta isla dentro de una isla, habitan los Batak, un pueblo caníbal lleno de tradición. En la actualidad poco queda de esto claro, sus habitantes se dedican a la pesca y al turismo principalmente, y también tienen importantes creencias religiosas. En este caso son protestantes luteranos.
La lancha hace varias paradas en distintas zonas de Samosir, permtiendo al pasajero disfrutar de unas vistas increíbles.
Nosotros nos alojamos en el pueblo de Tuk Tuk, en una atractiva habitación doble con salida directa al lago, de las mejores en calidad/precio que hemos tenido. A pesar de que el tiempo no fue excelente, nos dio tregua permitiéndonos bañarnos, tomar el sol, comer muy rico y relajarnos de tanta paliza.

Samosir tiene mucho atractivo. Por la descuidada carretera que la rodea, y en moto por supuesto, pudimos explorar en primera persona la cultura Batak: sus tradiciones, sus mercadillos, o simplemente deleitarnos con el hermoso paisaje en el que se asientan sus pobladores.
Visitamos el museo local donde me tocó disfrazarme con sus ropas tradicionales. También nos pudimos sentar en las sillas de piedra wue conformaban el concilio de sabios del pueblo donde decidían a quién ejecutaban (Miguel se prestó a ocupar una de las rocas de ejecución y a punto estuve de llevarla a cabo, ¡qué poquito me faltó!).
Y así recorrimos los puntos importantes de la isla, la playa del norte, tumbas de reyes antiguos, y hasta encontramos por casualidad un restaurante vegetariano muy cuco.

En fín, dos días de relax para cargar pilas y continuar nuestro camino. Ahí van esas fotitos. En la que salgo en el embarcadero es un homenaje a mi querido Lago Atitlán de Guatemala

jueves, 15 de octubre de 2015

Padang y Bukittinggi

Una vez recompuesto Miguel de los nervios del vuelo desde Yakarta a Padang, nos adentramos en la espesura de uno de los ecosistemas más ricos del planeta.
Recién llegados y tanteando las opciones de transporte preferimos hacer noche en la ciudad y así, además de conocerla, ir haciéndonos al cambio.

Padang, se encuentra al este de la zona central de Sumatra. Rodeada de frondosa selva, es una de las zonas de entrada y salida de Sumatra por aire y la única vía de acceso a las islas vírgenes Mentawai. Al armar el viaje, las hemos tenido muy presentes, pero la distancia y el escaso transporte han hecho que cojamos otro camino.
Pantai Padang, o la playa de Padang, al igual que pasa con muchas zonas costeras de Indonesia, tiene mucho potencial; pero no está muy cuidada, la gente además es bastante guarreta.
Pero la ciudad tiene otros atractivos, su puerto al pie de la montaña, su arquitectura Minang (casas con techos altos y puntiagudos que representan los cuernos del búfalo, símbolo de los Minangkabau), su barrio colonial o sus sinuosas carreteras con vistas sobrecogedoras..

A la mañana siguiente, nos dirijimos rumbo a Bukittinggi, ciudad algo más turística, en el centro de la isla. y ya allí, tras conseguir un escueto mapa, nos adentramos en la selva con un guía para poder ver dos de las flores más grandes del mundo, la Rafflesia Arnoldii y la Amorphophallus Titanium. Solo pudimos ver la primera, y es que las otras técnicamente no son flores (es largo de explicar) y tardan años en florecer. También aprendimos bastante de la flora del lugar. Fue alucinante.
Tras la caminata y aprovechando que estábamos de camino, nos dirijimos con la moto a Bonjol, el pueblo por el que pasa la línea del Ecuador. Queríamos cruzarla andando, saltando y quedarnos en medio de ambos hemisferios.
Aprovechamos muy bien el tiempo, y al siguiente amanecer nos pusimos en marcha con nuestro itinerario: el Taman Panorama, un mirador hacia el profundo Cañón de Sianok que recorrimos más tarde en moto camino al lago Maninjau. Un lago formado en el cráter de un volcán, con una inolvidable bajada final que incluye 44 curvas con increibles vistas. Lástima que hubiera algo de niebla.

Vamos que no hemos parado estos últimos días, hasta hemos coincidido con las celebraciones del año nuevo musulmán.
En la próxima entrada, ¿sobreviviremos a 14 horas de autobús hasta el Lago Toba?

Bienvenidos a la jungla: Sumatra

Vuelta a empezar con una nueva isla. Y no una cualquiera. Sumatra, la isla más grande de Indonesia, se extiende 2000 km a través del ecuador y está habitada por unos 50 millones de personas. Cubierta de selva tropical, los últimos años ha perdido gran parte de la misma a consecuencia de la tala ilegal de árboles, el aumento de la industria (aceite y miel de palma, petróleo y gas), la corrupción y los desastres metereológicos.
La religión predominante es la musulmana, aunque a diferencia de otras islas hemos encontrado bastantes cristianos, mayoritariamente dedicados al campo, a la pesca, y en menor medida al turismo, lo que hace que muy pocos de ellos hablen inglés, y la comunicación sea complicada.

El dia 12 de octubre cogimos un vuelo desde la capital hasta Padang, una localidad al este. La isla no nos dió una acogedora bienvenida, poniéndose a diluviar en el mismo momento en que pisamos tierra.
Pese a este mal inicio, pronto nos percatamos de lo diferente que era con respecto a lo visto hasta ahora. Sumatra simplemente es espectacular.
Llena de jungla, enormes volcanes y montañas, lagos formados sobre cráteres que erupcionaron en la época jurásica y una singular arquitectura...nos enfrentamos a la isla más sorprendente y difícil de recorrer. Su carretera principal Trans-Sumatra la cruza de norte a sur, dejando evidencia de su mal estado y lo tortuoso de su recorrido.

Tenemos 8 días para recorrerla y enfrente varios retos, entre los que está luchar contra la dureza del clima y los insectos, cruzar el ecuador andando, ver el lago Maninjau, las dos flores más grandes del mundo, descansar un par de días en la isla de Samosir dentro del lago Toba, hacer un pequeño trekking por la jungla y ver orangutanes en libertad...muchos planes y mucha ilusión, pero sobre todo, muchas ganas de empaparnos de su gente y de grabar cada segundo en nuestra mente.

Lo dicho, "welcome to the jungle"

Os dejamos alguna foto para que os hagaís a la idea de cómo es esto.

domingo, 11 de octubre de 2015

Metrópolis: Bandung y Yakarta

Cómo se nota que vivimos en Madrid. Todos los foros hablan de que la capital de Indonesia, Yakarta, y su vecina Bandung, eran urbes llenas de ruidos, tráfico, polución y gente...para nosotros ha sido un poco como volver a casa. Y aunque dicho así parezca que no tienen nada de atractivo, es mentira, porque toda gran ciudad tiene su encanto.

De Bandung poco podemos decir, salvo que la llaman el París de Java por ser el lugar donde grandes marcas realizan algunas de sus ropas.
Sólo hicimos una parada fugaz de un día (¡tras 9 horas de tren nocturno!), para visitar a Chencho, un español familia de mi tía que lleva en el país la friolera de 33 años, trabajando en la rama de la aeronaútica. Tras una magnífica comida y unas buenas indicaciones y consejos, paseamos por el centro de esa caótica ciudad y visitamos la famosa calle Asia-Afrika. Su mezquita con impresionantes vistas desde sus minaretes, el Alun Alun...pero no pudimos acercarnos a ningún outlet de ropa porque en cosa de 5 minutos cayó un buen chaparrón. No estuvo mal tener que echar a correr hasta el hostal porque en el camino nos encontramos con un vegetariano y fue de las mejores comidas desde que estamos aquí.

A la mañana siguiente nos tocó volver a cerrar mochilas y movernos. Y nos llevamos una buena sorpresa. Casi todo lo que habíamos leído de Yakarta era negativo y veníamos con un poco de pavor, pero quitando el asfixiante calor y la nube de polución, no nos ha parecido tan horrible. El área metropolitana de la capital de Indonesia abarca 28 km y en ella viven alrededor de 11 millones de personas, de ahí que a algunos les asuste.
Teníamos un día y medio para intentar conocerla, así que nos pusimos manos a la obra. Lo primero que teníamos que ver era el inmenso Monumento Nacional, un enorme obelisco de 132m copado por una llama y situado en la plaza más gigante que han visto nuestros ojos. Subir a lo alto nos permitió observar la grandiosidad de este lugar repleto de rascacielos, los cuáles contrastan con los barrios más humildes llenos de pequeñas casas y chabolas. Ahora sí, subir también nos costó 2 horazas de espera.
Muy cerquita visitamos el Museo Nacional donde conocimos un poco más de la historia y antropología de este hermoso país. También fuimos al barrio chino y, al ladito, el casco antiguo o Kota, aún con rasgos de su pasado holandés y pegado al puerto. Cómo no, aquí nunca pasamos desapercibidos y fuimos diana para todos los colegiales, menos mal que encontramos refugio en el famoso Café Batavia donde nos tomamos un cervezón a precio de oro amenizado por una banda que cantaba clásicos como el porompompero o guantanamera en "espanesio".
Comer fritanga, agua de coco y frutita en la calle, ver algún mercado o simplemente sentarnos a contemplar a la gente y sus costumbres. Aquí hemos encontrado hasta marcha nocturna (desde Bali no veíamos nada de eso), vamos que la capi tampoco está tan mal.

Mañana, cambio de isla, de rollo y casi de hemisferio, la jungla nos espera.
Por cierto, menuda metedura de pata no hacernos una foto con Chencho. Os dejamos otras tantas.