jueves, 16 de marzo de 2017

Las Vegas en Asia: Macao

Macao, al igual que Hong Kong, es un estado dependiente de China administrativamente y, así mismo, uno de los más densamente poblados del mundo. En este caso fue colonia portuguesa hasta 1999 y su influencia es evidente al llegar al casco antiguo, donde la arquitectura, gastronomía e incluso los nombres de las calles te teletrasportan momentáneamente a cualquier rincón del país luso.
Es curiosa la mezcla entre templos, incienso, iglesias y ruinas coloniales.
La otra cara que te ofrece es una macroisla llena de hoteles de lujo y casinos al más puro estilo Las Vegas. Miles de personas acuden a diario a cualquiera de estos complejos donde aparte del juego ofrecen increibles espectáculos de luces, colores y música, así como replicas casi exactas de lugares del mundo.

Durante la planificación del viaje no teníamos muy claro si ir o no por el poco tiempo del que disponíamos pero, ¿cómo nos lo ibamos a perder?
Tras madrugar mucho para ir a ver el Pico Victoria en Hong Kong, nos dirijimos al puerto donde se toman los Ferrys a Macao. Una hora de trayecto y varios controles de inmigracion después (al fin y al cabo cambiamos de "país") estábamos en nuestro destino, aunque no en el puerto en el que creíamos; lo que hizo que anduviéramos más de la cuenta y tuviéramos que acabar cogiendo un taxi para llegar al centro.
Una vez allí comenzó nuestra ruta. Lo primero que nos encontramos fue el Templo A-Má el más antiguo y del que se dice, sale el nombre de la ciudad.
Continuamos el camino cruzándonos con La Casa del Mandarín (justo ese día cerrada), la plaza de Lilau, las Iglesias de Santo Domingo y San Lorenzo, el teatro, la biblioteca...hasta desembocar en la Plaza del Senado, centro neurálgico y la zona más evocadora a Portugal por sus soportales y sus edificios y desde donde se divisa el emblemático y gigantesco Hotel Lisboa.

Antes de acudir allí, nos quedaban dos puntos fuertes por ver en el casco: las Ruinas de San Pablo y  la Fortaleza del Mondo. Y, como no, la famosa Rúa de la Felicidade en la que se rodó una escena de Indiana Jones y el Templo Maldito, en la que Indiana cae desde una ventana sobre unos toldos rojos para acabar en el coche de su amiguito chino.
Tras comer en un puesto callejero, llegamos a las Ruinas por una concurridísima calle comercial. Tan solo se conserva en pie la fachada de lo que en su día fue la iglesia de San Pablo y la imagen repleta de turstas es increible.
Justo al lado encontramos el Museo de Macao que recorrimos rápidamente y por el que se accede a la Fortaleza del Monte que ofrece buenas vistas panorámicas de la ciudad.

Una vez finalizada esta parte de la ciudad, nos dirijimos hacia el inmenso Hotel Lisboa, enfrente del que se encuentra su casino y otros como el Wynn (al que pasamos a cotillear un poco). El Hotel es una torre con una gran esfera y una especie de pétalos en su base, todo ello dorado.
Desde ese lugar tomamos un autobús gratuito a la zona de los casinos donde nada más llegar nos quedamos perplejos.
Inmensos complejos llenos de luces, música, fuentes...que invitan al turista a entrar a sus zonas de ocio, ya que a parte de los salones de juego dentro de ellos encuentras cines, centros comerciales donde puedes encontrar todas las firmas de moda y tecnología...
Nosotros nos decantamos por el Venetian, el hotel de lujo más grande del mundo con 3000 habitaciones y uno de los más impresionantes. En la entada encontramos una replica del Puente Rialto y de la Campanile de San Marcos y, nada más entrar encuentras enormes pasillos abovedados y adornados con frescos típicos de la pintura italiana. Pero donde uno se queda con la boca abiertanesbtras cruzar las enormes salas del casino y ascender a la zona de restauración donde han imitado parte de la plaza de San Marcos y varios de los canales donde, si quieres, puedes darte un paseo en Góndola mientras te cantan una serenata. Increíble.
Tras salir del Venetian estábamos cansados y abrumados pero no nos podíamos ir sin pasar un momento al Parisian para ver por fuera su increible edificio como si fuese el Palacio de Versalles y una enorme Torre Eiffel iluminada.

La noche se nos había echado encima y tocaba iniciar la vuelta hasta Hong Kong. Ek día siguiente teníamos que coger un vuelo hacia Filipinas.
Os dejamos unas fotos para que veais de lk que os hemos hablado.

Hong Kong: una mirada al cielo

¡Por fin estamos en Hong Kong!
No veíamos el momento de llegar a nuestro destino después de tantas horas de viaje, pero ya estamos aquí. Nada más bajar del avión y, pese al cansancio, nos pusimos las pilas porque teníamos por delante muuucho que hacer.

Una vez recogimos el equipaje nos hicimos con una "octopus card" , una tarjeta recargable que sirve para pagar metro, autobuses, tranvías, ferrys... incluso pequeñas compras en tiendas; y es que estábamos a punto de descubrir la variedad de formas para moverte que la ciudad nos ofrecía.

Pero antes de todo vamos a hablar un poco de este "país".
Hong Kong, ex-colonia Británica, es un estado dependiente de China administrativamente,  dividido en 3 territorios: la isla de Hong Kong (distrito financiero), la parte continental de Kowloon (donde vive la gran mayoría de la población y la región más auténtica) y los Nuevos Territorios, incluida la isla de Lantau.
Grandes edificios y zonas comerciales inundan el Estado, considerado el cuarto más densamente poblado de la Tierra,  lo que hace que su modernidad contraste con sus profundas tradiciones.
Su idioma oficial es el cantonés, aunque muchos de sus habitantes hablan inglés, y su momeda el dólar de Hong Kong.

Nosotros, previa reserva, nos alojábamos en "Causeway Bay", en la Isla de Hong Kong. Con una ubicación insuperable, nuestro hostel se escondía entre rascacielos y centros comerciales, ofreciéndonos altura para observar desde lejos el bullicio de la urbe.

Tras dejar las mochilas, nos dirijimos corriendo a la calle a destripar la ciudad. Como ya era de noche decidimos cruzar a Kowloon para ver el famoso "espectáculo de luces", ofrecido por los edificios de la zona financiera (nuestro lado) y que se vislumbra desde Tsi Sha Tsui. Y, nada más cruzar, divisamos una de las imágenes más increibles que hemos visto. Una isla repleta de rascacielos iluminados que, a partir de las 8pm bailan con sus luces al son de la música. Algo parecido a Singapur. Aquí cogimos un poco de niebla pero aún así disfrutamos mucho de las vistas.

Aprovechando que estábamos por la zona, echamos a andar sin rumbo concreto entre mercados, avenidas y altos edificios. Y es que Hong Kong te invita a mirar hacia arriba acentuando tu pequeñez ante semejantes construcciones.

Y poco más pudimos hacer salvo probar la comida local y volver al hotel para pelearnos contra nuestro jet lag.

A la mañana siguiente y, habiendo dormido mal y poco, tocaba saltar de la cama. Y es que iba a ser un día completito.
Comenzamos cruzando a la isla de Lantau para ir a ver el Gran Buda y el Monasterio de Po Lin a sus pies. Un enorme Buda presidiendo una colina a la que se asciende por un sin fín de escalones, lo que nos evocó Kuala Lumpur y sus Batu Caves.

A continuación volvimos a cruzar a Kowloon para llegar hasta Sha Tin donde se encuentra el Monasterio de los 10.000 Budas y sólo podemos decir que el nombre no es una exageración. Realizamos un ascenso por un empinado sendero custodiado por miles de figuras de Buda con distintas poses, fisionomía o complementos; que te lleva a distintos templos y al monasterio.
Cerca, una parada en Diomon Hill para conocer los jardines de Nam Liam, un remanso de paz al más estilo zen, dentro del caos de la ciudad. Y junto a ellos un increible templo que nos resultó uno de los lugares más mágicos de la ciudad.

Tocaba volver al camino y, esta vez, decidimos bajarnos un poco antes de nuestro destino para pasear por las calles y sentir un poco más la ciudad y ya de paso hacer un stop para comer algo. Comercios, gente por todos lados, autobuses de dos plantas, comida callejera, enormes andamios de Bambú rodeando edificios en construcción, luces de neón...todo un espectáculo para los sentidos.

Un dato curioso es la cantidad de señalización y guía visual que existe para el peatón, sobre todo, como pueden ser flechas que te indiquen por qué lado caminar o hacia dónte mirar al cruzar y, es que, con la cantidad de gente que hay y lo despistados que van algunos con los móviles, no me extraña.

Caminando por Nathan Road cruzamos el parque de Kowloon en cuyo centro hay un estanque lleno de todo tipo de aves, hasta que pasado un rato andando llegamos a la "Avenida de las Estrellas", donde se erigen estatuas de importantes personajes del cine asiático y moldes de sus manos, como es el caso de Bruce Lee o de Jackie Chan.

La tarde iba cayendo y quedaban muchas cosas por hacer. Ya en el muelle tomamos un barquito hasta "Central" en la Isla de Hong Kong (como su nombre indica, el centro) y nos dedicamos a caminar entre gigantes de acero alucinando con la majestuasidad de las edificaciones. El City Hall, Times Square, la noria, la tienda de Apple más enorme que he visto nunca, el Soho, Pedder Street...son algunos de los sitios que visitamos. Pero anochecía y corrimos rumbo a la colina, recorriendo la sucesión de escaleras más larga del mundo (recorre 800m de altura) con intención de llegar al punto más alto de la ciudad: "Victoria's Peak"  para ver el ocaso y las luces de la ciudad. No tuvimos suerte y es que el tiempo no acompañaba. Una capa de niebla cubría todas las vistas y, pese a haber ascendido por un sendero durante 45 minutos, al llegar no vimos nada, oooohhh! Tocaba dar media vuelta y a cenar y desansar.

Como muchos nos conocéis, las cosas no podían quedar así, con lo que a la mañana siguiente a primera hora y antes de ir hacia el vecino Macao ascendimos (esta vez en autobús) al Pico donde pudimos ver una panorámica impresionante de la ciudad desde el cielo y, a continuación una vuelta en tranvía al puerto. Una pasada.

Mañana os contaremos nuestras aventuras y desventuras por el vecino
Macao

lunes, 13 de marzo de 2017

Ya estamos otra vez

Me lo decía un compañero de trabajo: ¿Tú eres tonto o estás loco? ¿Te vas a ir tan lejos con lo bonita que es España y el miedo que te da volar? Pues nada, aquí me veo de nuevo en la puerta de embarque con el susto metido en el cuerpo. Esta vez, debo sumar al miedo el sentimiento de culpa por dejar a los gatitos sólos (aunque bien cuidados) por tanto tiempo. Tonto sé que no soy, debo de estar loco.

Pero es que pensar que en unas horas volveremos...

Volverá ese pellizco en el estómago al notar que el avión va descendiendo hacia el destino mientras tú por la ventana ves las calles y edificios acercarse e mientras crecen.
Volveremos a cruzar las puertas de otro aeropuerto para ver nuevas imágenes, los olores de otro pueblo, el sentir de otra cultura y la sonrisa de otra gente.
Volverá la libertad, de ir a un sitio porque quiero, de quedarme si estoy bien, de dejar de madrugar, o madrugar porque yo quiero.

No será tanto viaje como el anterior, algo más de tres semanillas hemos podido juntar. El destino vuelve a ser el Sudeste Asiático, prometimos volver. En concreto son Hong Kong e Islas Filipinas, ¡toma ya!
El plan es el siguiente: 9 vuelos, alrededor de 10 destinos, unos cuantos barcos, playas, ciudades, cascadas, islas y selvas tropicales. Vamos, lo de siempre. Un no parar que esta vez está mejor organizado para exprimir el tiempo de la mejor manera.



Para llegar hasta aquí, un día entero de trayecto: 6 horas en autobús hasta Madrid (el ave se nos iba de las manos), un cercanías hasta la T4 de Barajas, un vuelo de 2 horas hasta Londres y tras una breve espera 12 horazas (que se dice pronto) de avión desde la Capital Británica hasta Hong Kong, por fin.
Y solo puedo decir que mereció la pena. Tras pocas horas en la ciudad estamos impresionados. Pero de esto ya os hablamos otro día.







Por cierto, según llegamos al aeropuerto la tablet decide dejar de funcionar, ya estamos otra vez. Así que mientras solucionamos el problema intentaremos seguir transmitiendo desde los móviles.

viernes, 10 de marzo de 2017

¿Dejar tu vida e irte al otro lado del mundo? Preparativos de un viaje

La vida corre y, muchas veces, nosotros detrás de ella con la lengua fuera.
Desde que nacemos nos enseñan qué es lo necesario para triunfar, qué tienes que hacer para conseguir una vida exitosa y plena: sacar tus estudios, hacer una carrera, encontrar un trabajo de provecho, una pareja con la que casarte y formar una familia; tener una casa, trabajar, trabajar y trabajar para poder pagarla, seguir comprando cosas, aguantar carros y carretas, competir con el resto para llegar más arriba...pero, ESPERA...¿eso es lo que quieres?

Nosotros, como todos, hemos estado subidos a ese barco durante mucho tiempo, viviendo en una zona de confort sin cuestionarnos si queríamos esto para toda la vida. Pero un día decidimos bajarnos y cambiar el rumbo.
Aunque una parte de nosotros gritaba ¡Oh dios mío! ¿cómo vamos a dejar nuestros trabajos fijos y nuestra casa? ¿cómo vamos a ir al otro lado del mundo con solo un billete de ida? ¿de qué vamos a vivir?...otra aún más fuerte gritaba ¡ADELANTE!

Y como ya sabéis fue esa segunda voz la que nos lanzó hacia Asia donde vivimos una experiencia inolvidable. Obvio que todo lo que vivimos, los lugares que visitamos, la gente que conocimos y todo aquello que pudimos disfrutar tiene la culpa, pero el verdadero culpable de todo es el hecho de VIAJAR. La libertad que ofrece un país por explorar, la incertidumbre del ¿y ahora qué?, los aprendizajes diarios de cada lugar y persona con la que te cruzas.
¿Merece la pena? Pues para nosotros la respuesta es un rotundo SI

Está claro que uno no puede dedicarse solo a viajar (bueno a no ser que trabajes haciendo guías de viajes, documentales o que trabajes online). Es más, reconozco que hay un momento en un viaje largo en el que pierdes la capacidad de asombro...tantas playas, montañas, templos, paisajes impresionantes... que al final caemos en la comparación y lo alucinante puede resultar rutinario aunque no lo creáis.
Pienso que regresar está bien y es imprescindible. Volver a trabajar, ahorrar, reencontrarte con los tuyos y, como no, retomar sueños y buscar nuevos DESTINOS.




Y es por eso que hemos pensado dar unas pautas sobre qué hacer si uno se plantea viajar al otro lado del mundo:

Lo primero, por supuesto, elegir dónde vamos a ir. En nuestro caso el sudeste de Asia nos fascinó y pese a hacer un viaje bastante completo nos quedaron varios países por recorrer. Además se trata de lugares bastante económicos donde puedes alquilar una habitación con baño en un pequeño hotel por unos 10-15 euros, comer un plato por 1-2 euros, alquilar una moto por unos 5-6 euros al día o hacer desplazamientos y excursiones a precios irrisorios. Pero otras zonas del mundo, como muchos países de Centro y Sudamérica, pueden ser buenas opciones también (con la ventaja del idioma).
Tener en cuenta en la elección, además, los meses en los que viajaríamos y el clima del lugar en ese momento.

A continuación, saber con qué presupuesto contamos. Según el tiempo de estancia, el país o países a visitar y nuestra manera de viajar (en nuestro caso buscamos sitios modestos para hospedarnos y no buscamos grandes lujos), el coste será mayor o menor.
Nosotros nos marcamos un dinero por día e intentamos no superarlo nunca, incluso ahorrar algún eurillo que luego nos vino de lujo. Como viajábamos por mucho tiempo apenas llevamos dinero en mano, sino que sacábamos de los cajeros. Para ello os recomendaríamos abrir una cuenta con EVO, de los únicos bancos que no te cobran comisión al sacar en el extranjero. Además me informaría de qué bancos de cada país al que vamos tampoco nos cobran comisión, o es muy baja. De otra manera, cada vez que sacas tanto tu banco como el del cajero ¡¡¡te cobrarán!!!

Una vez elegido el rumbo y el presupuesto que disponemos, me informaría del tema visado y pondría mi pasaporte en regla (necesitas que tenga un vigor de, al menos, 6 meses). Muchos países tienen visado gratuito para españoles por períodos que rondan los 15 a 30 días o incluso más. Para saber los tiempos de "estancia gratuita" no hay más que informarse en la embajada de turno o por medio del ministerio de asuntos exteriores.

Otro paso más sería realizar el itinerario, aparte de hacerte con alguna guía en papel (tipo Lonely Planet) que, a veces, puede ayudarte (aunque muchas veces tienen datos desfasados), recomendaría googlear mucho. Buscar blogs de gente que ha viajado a esos lugares o grupos en redes sociales. A nosotros nos ayudaron infinitamente los grupos de "Sudeste asiático para los que fueron o van a ir" o "Sudeste asiático para mochileros" de Facebook. No sólo para planificar el viaje sino para consultas durante el mismo.
Aquí os diría que sólo recomiendo tener claro dónde quieres ir o qué  hacer, pero no planificar y marcar día a día, ya que una vez allí las cosas varían mucho: el clima puede que te la juegue, el transporte, o simplemente estés tan a gusto en un sitio que decides quedarte más o al revés, por ejemplo.

El siguiente punto a tener en cuenta también sería el tema Salud. Os recomendaría que con al menos un mes de antelación (si es posible más) te pases por el Centro de Vacunación Internacional que te corresponda y te informes sobre cuáles son las vacunas que debes ponerte (algunas pueden requerir varias dosis). Asimismo, contratar un seguro de viaje nos resulta súper importante. Nosotros lo cogimos con A.M.A (tiene precios muy buenos) y hemos oído hablar muy bien de IATI. Y cómo no, ir equipados con un botiquín completo con medicamentos como analgésicos, antiiflamatorios, antihistamínicos, antidiarreicos, desinfectantes, protectores gástricos, crema solar y, como no, INSECTICIDAS (con un DEET lo más alto posible); así como cualquier medicamento que uno tome habitualmente en las cantidades que necesite para todo el tiempo que esté fuera (allí hay farmacias pero no siempre será fácil encontrar lo que buscamos)

Y ya solo quedaría armar la mochila o la maleta (nosotros somos siempre de MOCHILA) y una vez hecha, ¡¡¡sacar la mitad de la ropa que hemos metido!!!
Si pretendes coger vuelos internos y baratos no facturarás con lo que tendrás un margen de 7 a 10kg de peso. Además todo lo que te lleves te acompaña en el viaje y, a veces, el peso puede a la coquetería. Además, es increíble la poca ropa que necesitas en realidad. Piensa que allí vas a poder lavar (hay lavanderías en muchos sitios) e incluso comprar alguna cosa que te haga falta a precios muy bajos. Ahora, yo nunca olvidaría meter: chubasquero, unas buenas zapatillas de trekking, una mosquitera y algo de abrigo pese a que vayas a una zona de playa (en los autobuses, trenes, etc ponen el aire a modo congelador) y, cómo no, tu cámara para fotografiar toooodo y tu ILUSIÓN.

Como herramientas también os pueden ayudar mucho: skyscanner (buscador de vuelos), agoda o airbnb (buscador de alojamiento, aunque nosotros solíamos buscarlo in situ, siendo los precios siempre más bajos), maps-me o here (apps de mapas off line para moverte por las ciudades) y uber (taxis más económicos).


Por último, recuerda:


martes, 28 de febrero de 2017

Nuestro viaje en 15 minutos

Algunos conocéis nuestro blog desde hace tiempo y otros tal vez acabáis de encontrarnos.

Después de muchos post hablando de todo aquello que vivimos en el otro lado del mundo teníamos ganas de enseñároslo mucho mejor. Y, ¿cómo hacerlo? pues echando unas cuantas horas de selección, edición, paciencia y montaje de un vídeo cargado de ilusión y nostalgia.

No podemos insertarlo directamente aquí dado que tiene más capacidad de la permitida por blogger, pero os dejamos el enlace de youtube para que disfrutéis todos de él.


https://www.youtube.com/watch?v=zVobjH_jd3o

(Para verlo en mejor calidad seleccionar en cofiguración HD: 720p o 1080p, si tenéis cualquier problema comentárnoslo e intentamos ayudaros)

¡Que lo disfrutéis!



domingo, 19 de febrero de 2017

Muchos meses sin escribir, ¿no?

399 días
Siempre decimos que el tiempo pasa volando pero, ¿tanto ha pasado? Pues sí, 399 días desde que decidimos volver de nuestra aventura por el sudeste asiático. 399 días desde que regresamos con nuestra vida dada la vuelta.
Uno siempre prepara la ida: vacunas, equipación, seguro, itinerario, ilusión... pero nunca se prepara para volver. ¿Y ahora qué? ¿cómo retomar tu vida después de tantos meses viajando?, sin piso, trabajo y con una idea única en la cabeza: ¿cuándo volvemos a la carretera?
Pero la realidad era que tocaba volver y rehacer una vida que en aquel momento ya no nos llenaba. Madrid suponía más estrés para nosotros del que queríamos tener. Muchas oportunidades, amigos, familia y ocio, es verdad, pero no era lo que queríamos y menos después de los últimos meses.
Nos liamos la manta a la cabeza y decidimos probar suerte en el sur. Muchas opciones: nuestra conocida Granada, la querida Cádiz, la gran Sevilla...pero nos decantamos por Málaga. Una ciudad desconocida para nosotros pero que nos ha acogido como nunca nos hubiéramos podido imaginar.
Casi un año después podemos decir que tomamos la mejor decisión, que hemos encontrado un hogar, un lugar donde hemos formado una pequeña familia (adoptamos dos gatitos) y donde poder seguir creciendo y aprendiendo de la vida.

Ya son 11 los meses que llevamos en la costa del sol. Disfrutando del buen clima, la excepcional gente y los retos que la vida nos propone. Y no hay un solo día en el que no recordamos una anécdota, una playa, un templo o una persona que conocimos en aquellos meses.
Sí, la vuelta es dura. Cuando uno viaja por tanto tiempo se desvincula de su anterior vida y todo gira en torno al viaje. A cada sentimiento experimentado, a cada subidón de adrenalina, a cada risa, a cada agobio...se une un sabor a nostalgia que las primeras semanas se hace insoportable. En mi caso llegué a obligarme a mí misma a no pensar tanto en el tema y a borrar esas sensaciones porque me resultaban dolorosas.

Pero el tiempo pasa y toda esa vorágine de sentimientos se asientan. Vuelves a ver las fotos, vídeos, hablas de tus experiencias hasta llegar a un punto en el que empiezas a volver a soñar.
Quien ha viajado entenderá que pese a que todo aquí sea genial, algo por dentro te grita. Un virus que a algunos nos infecta en uno de nuestros viajes y hace que siempre quieras más. Más lugares que descubrir, amaneceres y ocasos que disfrutar, gente que conocer, mares donde nadar, montañas que escalar...y es ahí donde estamos en este momento. Soñando con el día en el que volvamos a coger un vuelo al otro lado del mundo...quién sabe tal vez sea antes de lo que esperamos...

Mientras ¿por qué no retomar el blog?